Veredicto Valencia
Los que me siguen en twitter ya lo sabían. Este fin de semana he estado en Valencia. Creo que no lo conocía y si lo conocía, me había olvidado por completo. Así que como si no lo conociera.
Nuestro hotel, el NH Express (buen hotel), estaba justo al lado de la ciudad de las artes. Un complejo de edificios de estilo futurista y arquitecturas imposibles que contienen un cina imax, un museo de las ciencias, y un oceanográfico. Todo el complejo está rodeado de parque y está situado en el antiguo cauce del Turia, que tuvieron que desviar porque tenía la fea costumbre de desbordarse. Todo el cauce es ahora un enorme parque con edificios peculiares.

El primer día nos fuimos a pasear por el puerto, para conocer la marina Real, y ver lo que se montó para la copa américa. Hicieron un montón de edificios enormes, semejantes a naves industriales pero de corte moderno. El caso es que ¿a que se destinan todos esos edificios? Si algún valenciano me lee, y sabe la respuesta, que me saque de dudas.
Cuando se pasó la hora del parquímetro nos largamos a conocer el centro. Allí vimos la plaza redonda, el mercado, la lonja, iglesias varias, la catedral, y hasta nos dió tiempo a pasarnos por el museo de bellas artes, que tenían una exposición de Sorolla que-lo-flipas-colega.
Y por la tarde a la playa. 
Por la noche cenamos con unos amiguetes de mi amore italiano en el restaurante LA MARCELINA en la avenida de Neptuno 8, junto a la playa. Nunca, nunca me sentí tan insultado por un maitre como en esta ocasión. El maitre tenía ese aspecto aséptico de los hijos de gente miserable que quieren convertirse en empresario y que sólo han llegado ser jefecillos de un restaurante de playa. Cuando le pedimos que nos hiciera una foto, nos miró con desprecio, y nos dijo ‘Para eso llamad a un camarero‘. Y se largó con viento fresco, dejándonos las mandíbulas desencajadas. Pasamos del tema, pero Danilac no olvida. El arroz con bogavante estaba correcto, aunque el bogavante estaba terriblemente pasado. Menos mal que lo empapuzamos bien de vino. Cuando llegó la cuenta, de 211 euros (éramos 6 personas) le pedimos que nos dividiera la cuenta entre tres. El primer tercio para esta tarjeta, el segundo con ésta otra tarjeta, y el tercero con este cash. A lo que responde, con una sonrisa asqueada que ‘eso no se puede hacer‘. Y entonces comprendí que estaba con 4 italianos con acentazo (aunque entienden perfectamente el español) y que estaba ante una situación de desprecio al extranjero. Y me hirvió la sangre.
SÍ, SÍ QUE SE PUEDE HACER - Le grité demasiado alto quizá. Pero no me paré. Fuí elevando el tono y le eché una bronca que le hizo recoger su paliducha papada. Creo que oí cómo crujía la gomina, mientras su cabeza trataba de esconderse en el cuello de su almidonada camisa. El maitre puso su sonrisa más falsa, y masculló un ‘enseguida‘. Y mientras esperábamos nos pedimos unas hojas de reclamación y unos orujos. No tuvo el valor de traernoslas él mismo, pero sí que lo tuvo para echarle la bronca a los camareros, pidiendo explicaciones.
Los camareros también estaban de nuestro lado. Trabajar con un gilipollas como jefe parece el sino de las buenas personas, pero no podían mandarle a la mierda. Nosotros lo hicimos. Y el tuvo que traernos 3 facturas. Qué placer oirle preguntar que cuántos menús ponía en cada factura. Y qué gusto responderle que nos daba igual, que lo habíamos pedido por molestarle.
Al final uno de los camareros nos dijo que si no poníamos la reclamación, nos invitaba a las copas. Y por lo bajini, nos dijo que por favor que no pusiéramos la reclamación, como favor personal. Iba a ser peor para ellos. Ante tal chantaje emocional, y tras intentar que nos invitaran a otra ronda sin conseguirlo, dejamos la hoja a medio rellenar, y las copas sin pagar, cortesía del señor de la gomina. Lo mejor es que la reclamación comenzaba así: ‘EL MAITRE HA TENIDO UN COMPORTAMIENTO INSULTANTE, CHULESCO, Y RACISTA.’
Así que amigos, si tenéis la oportunidad de ir a LA MARCELINA en la avenida de Neptuno 8, junto a la playa de VALENCIA, NO LO HAGÁIS. El maitre es gilipollas.
El domingo por la mañana lo pasamos en el Instituto Valenciano de Arte Moderno, que tenía una buena exposición de Pinazo, contemporáneo de Sorolla, y que manejaba la luz igual de bien. Después nos estuvimos descojonando un poco del arte moderno, que no hemos sabido comprender. Y es que hay piezas que creo que no se pueden mostrar así, solas, sin el contexto ni los motivos por los que dos neones en una esquina deban mostrarse en un museo. Estoy seguro de que hay motivos de sobra. Simplemente, a mi se me escapan.
Por lo demás, Valencia es bonita, pero no espectacular. Los restaurantes de calidad no abundan (digno de mención por lo positivo: Un libanés de la calle Alta) y tiene no muchas cosas que ver.
Eso sí. La playa es increíble. Lástima que nos haya hecho viento


Da la impresión de que te da igual relatar el viaje, tú sólo te querías desfogar con lo del maitre pillín.
Ves como no estás tan lejos de los artistas autodestructivos? lo proximo será destrozar la habitación del hotel.
Comment by Pigmalion — June 8, 2009 @ 9:49 am
Pigmalión: No quería desahogarme, sino difundir por la red la mala atención del restaurante. Si consigo que alguien no vaya por esto, me doy por satisfecho.
Uhmmm, Danilac, un ser torturado y retorcido que siempre que va a un hotel la monta. No está mal el concepto, pero me falta pasta para poder permitírmelo.
Comment by Danilac — June 8, 2009 @ 10:03 am
Hola.
No comimos gazpacho.
No estamo en julio.
Sólo en el libanás la atención fue digna de mención; en le resto de sitios muy maleducados.
La ensalada de tres quesos, según el camarero, tenía questo fesco, queso de burgos y un queso NARANJA.
Anda ya…menuda hostelería…
Comment by Vale — June 8, 2009 @ 10:16 am
Vale: Es que eres muy exigente. Lo que no te quita razón. Hemos estado en sitios mejores.
Comment by Danilac — June 8, 2009 @ 10:26 am