Veredicto Ámsterdam
He recibido cientos de mails reclamando una mayor actividad de este espacio, así que para contentar a mis fans, os voy a contar mi viaje a Ámsterdam durante el puente de San José.
Volamos hacia allí el jueves a mediodía, por lo que llegamos al hotel a eso de las cinco (que rima con armario). Oye, un lujazo de hotel, y además barato! Lo recomiendo vívamente: Hotel Linda. (Nada más y nada menos que Supervago también lo recomienda)
Dejamos los bártulos (equipaje de mano, para asegurarnos los gayumbos de guerra en la capital del sexo y las drogas) y nos dimos una vuelta nocturna por Ámsterdam, a la caza de la segunda recomendación Danilactiana allí en Ámsterdam: El restaurante DE KEUKEN VAN, que está en la calle Spui, número 4. ¡Qué bien comimos! ¡Y qué buen trato! Salimos encantados y esperanzados gastronómicamente de allí. Tercera recomendación: Probad la cerveza Natte, que es holandesa, y como las autóctonas, está buenísima.
Después nos tomamos un chisme por el centro, y le echamos un ojo al barrio rojo, flipando con los escaparates con mujeres al otro lado del cristal, y los olores de porro de los coffee shop.
Al día siguiente nos fuimos por la mañana andando al barrio Jordan, recorriendo los canales y respirando el aire de la ciudad que se mueve en bicicleta.Llegamos hasta una torre que suele estar abierta todo el verano, pero que en invierno no, justo al lado de la casa de Ana Frank. Ante las hordas de turistas paseamos por la zona, y derivamos hasta la zona de los museos. El objetivo era claro. Rijksmuseum y el Museo de Van Gogh.
Ambos son espectaculares, con precios espectaculares también. Alguien se está haciendo MUY rico a costa del pobre loco sin oreja.
Por la noche hicimos la visita obligada a un coffee shop, ya que irse de putas con la novia está mal visto. Menudo ciego me pillé. Un amarillo de campeonato. Hice el ridículo, pues fue al que más afectó, y soy el más porrero de todos. El resto estaba tan pancho. Yo lo achaco a que no sabían fumar, y no aguantaban el aire en los pulmones, o ni siquiera se tragaban el humo. Yo qué sé.
La mañana siguiente aún la recuerdo borrosa. El porro me seguía afectando, creo yo. Me sentía terriblemente cansado. Paseamos hasta la plaza del DAM, y luego fuimos hacia el puerto, al lado de Centraal Station. Luego subimos hasta las islas (de cuyo nombre directamente no me acuerdo) de construcciones modernas y muy interesantes, y dimos un paseo por allí. Volvimos al centro en tranvía (un alivio para los pies) y nos subimos en un barquito de turistas para recorrernos los canales. Qué bonito, pero ¡qué sueño! Casi me duermo en el barquito, mecido plácidamente.
Seguimos paseando de nuevo hacia el barrio de Jordan, que es muy bonito, y lleno de galerías de arte y tiendas de moda alternativa y muy cara.
Enfin, un viaje estupendo, pero agotador. Aún hoy tengo las piernas cansadas, caramba. Pero feliz de la vida, eso sí.


