Mi fregona
En la oficina siempre decimos que tenemos que inventar nuestra propia fregona. Resulta que un tal Emilio Bellvis (español, él) le puso un palo a un trapo de fregar suelos americano, y con eso montó una empresa que en su tiempo llegaba a facturar 1300 millones de pesetas de las antíguas y la exportaba el producto a más de 30 países. Ya ves, una idea tan tonta, y el tipo podrido de dinero.
Otro ejemplo de fregona es el Chupa chups. Enric Bernat pensó que era divertido ponerle un palo a un caramelo, y se inventó el Chupachups. Otro español multimillonario por meterle un palo a algo ya inventado.
Y yo acabo de llegar del baño sabiendo cuál es mi fregona. En estos tiempos frikis la gente se pregunta cosas estúpidas, como ¿Qué habrá escrito hoy Danilac? o ¿Cuánta cantidad he meado? o ¿Cuánto pesa mi caca?.
Pues bien, respondiendo a dos de esas tres preguntas (la primera la estáis resolviendo ahora mismo), se podría fácilmente adaptar un váter que pesara y midiera la diferencia volumétrica de los despojos, e incluso podría sacar gráficas de la evolución a lo largo del tiempo, para saber cómo es el caudal de tu chorrito segundo a segundo.
Sí, ya sé, eso se llama caudalímetro y ya está inventado. Pero no lo está integrado en el váter. Al fin y al cabo la mopa el caramelo y el palo ya estaban inventados antes de juntarlos. Mi vatermetro creo que sería un gran avance en la humanidad. Las conversaciones del café de la mañana girarían en torno a las mejores marcas de la oficina. ¡Dos kilos, la rubia de recursos humanos, dos kilos! Sería impagable.
Esa es mi fregona.

qué asco… en fin, te auguro mucha suerte con tu fregona.
Comment by Föed — February 25, 2009 @ 11:05 pm
Föed: Ah, no. Si a ti te da asco lo doy por perdido.
Comment by Danilac — February 26, 2009 @ 9:04 am