Los planes de un lesionado
Una de las ventajas de haberse lesionado en un dedo es que te quedan las piernas para ir a un bar, y la boca y el estómago para tomar copas. Pues sí, a pesar de tener el dedo roto he aprovechado para hacer eso que sólo cuando eres estudiante puedes hacer sin arrepentirte el día siguiente. O, bueno, sin arrepentirte demasiado.
El caso es que quiero recordar aquí La noche en blanco. Yo sinceramente desde la primera noche en blanco juré no volver a participar en ninguna, pero ya se sabe, la voluntad no es algo que tenga muy entrenada, y como el resto de mi cuerpo, está más bien fofa. Como paso de las gigantescas colas que se organizan, mi plan es pasear por las grandes arterias y ver el ambiente que se respira en las calles. Paseé después de cenar desde Gran Vía al templo de Debod, y luego
hasta Príncipe Pío. En el camino, una espectacular e incomprendida escultura en la fachada del edificio de Telefónica
, un interesante escenario interactivo que no impresionó demasiado a nuestras acompañantes, e interminables colas en la entrada de los principales teatros de musicales de la Gran Vía, una enorme foto de la luna en Plaza de España, y un relajante Templo de Debod iluminado y ambientado con el sonido de olas marítimas. En Príncipe pío, una enorme esplanada llena de luces de colores. Muy ensoñador. Es la mejor forma de ver la noche en blanco. Pasear y no entrar en ningún evento, porque lo demás está imposible.
Pero el plan chulo chulo lo tenemos todos los miércoles en Malasaña en el Club Bukowsky. A partir de las 21h30′ todos los miércoles aquello se pone hasta las trancas de poetas deseosos de copetir y mostrar su arte ante otros poetas alucinantes. Cada cual es mejor. Cada cual con un estilo tan marcado que me dejan estupefacto. ¿Cuánto hay que escribir para que con unos cuantos poemas se pueda decir eso de ‘Oh, si, ese seguro que es un poema Danilactiano’?
El caso es que he ido durante todo agosto y septiembre (Bueno, alguna ocasión me la he saltado) y he flipado siempre. Tenéis que pasaros por allí.
Y por último me gustaría anunciar que se ha abierto un nuevo local en Malasaña, concretamente en la calle Espíritu Santo nº9, en el que promete ser el nuevo local que albergue el taller literario El Garage. Se llama el Lolina, y su página web está aún por definir… Aunque la verdad, no sé si podré sacarlo adelante porque parece que el único día viable es el domingo. Y resulta que el domingo es también el único día que se va a poder ensayar la nueva obra de teatro en la que me estoy embarcando. Esta vez me voy a lo clásico, a interpretar a Shakespeare. ¡Vamos a montar una versión de Macbeth! Es un proyecto muy interesante que implica hacer varios personajes, así que me mola, me mola. Vuelvo a las tablas, en la primavera del 2009. ¡Qué nerviossss!
