El insoportable
Hace poco os comentaba que iba a llevar las tareas de soporte de mi proyecto. El trato era que yo debía llevar una semana de cada 3 un móvil al que podían llamar a cualquier hora del día o de la noche. A cambio, recibía una cuantiosa compensación económica (408 €uros) más las incidencias que tuviera que atender fuera del horario laboral (De 60 a 150 €uros la llamada, dependiendo del horario y de si era día laboral, sábado o festivo).
Era un reto para mí, y desde la primera semana atendí llamadas y realicé mis tareas con mayor o menor acierto, pero desde luego siempre dando de mí el 100% o a veces más incluso.
Este telefonito es uno de los factores que más infeliz me ha hecho en los últimos meses. Es el responsable de que me haya quemado, y de que quiera salir por patas de mi actual trabajo.
Pero hoy ha sido la gota que colma el vaso. Se suponía que mañana iba a comenzar mi última semana de soporte antes de irme de vacaciones sicilianas. Iba a ser una semana interesante, pues la instalación de la versión 8_3 es este próximo fin de semana, e iba a ser mi primera instalación. Me había repasado todo el protocolo de instalación ya alguna vez, y me hacía en cierto modo ilusión curtirme en el campo de batalla de producción.
Pero me ha llamado el jefe y me ha dicho que mejor que lo instalase mi compañera, y ya que estamos, que ella lleve el soporte también esta semana.
‘Ella ya ha llevado esta semana el soporte‘ - le he dicho intentando razonar - ‘Se va a quemar y con razón‘.
‘No te preocupes‘ - me ha respondido rápidamente - ‘Yo hablo con ella‘.
Y al cabo del rato, por el chat, me ha confirmado que esta semana no llevo el soporte.
Me ha fastidiado. Primero porque le importa un bledo el cansancio de mi compañera. Segundo porque le importa un bledo el dinero que voy a dejar de obtener. Y tercero porque es un síntoma inequívoco de que mi jefe no se fía ni un pelo de mí, después de llevar 4 años en el proyecto (más que él mismo), y siendo uno de los que más saben del mismo.
De modo que me he dicho: ‘A la mierda, que se lo coma él‘. Y he decidido que mañana renuncio al soporte.
Y desde ese momento, soy un poco más feliz. 
