La mesa II
Hace unos días os contaba el desastre ocurrido con una mesa de mármol (rota) recién adquirida por mi hermano, que acabé con la incertidumbre de si se la iban a reemplazar o no. Mi hermano llamó, y no pusieron ningún problema, para sorpresa de todos. Mi hermano dijo que se la subieran a casa, por lo que le cobraron 41 Euros más. Un dinero que no le importó pagar porque ya sabía que el palé protector de la mesa no entraba en el ascensor. Pues no somos listos los de mi familia ni ná.
El montaje sí que no estaba incluido, pero mi hermano es muy listo, y la montó él solito (el montaje consistía en apretar un tornillo). Pero después se encontró un problema que no podía solventar él solo.
Y ahora ¿Cómo le doy la vuelta?
Una vez más se lanzó a coger el teléfono y (después de follárselo (los hermanos de sudamérica me entenderán)) lo usó para pedir ayuda a su querido hermano. Le dimos la vuelta entre los dos (maldita sea la mesa, lo que pesa), y éste es el resultado.

Una bonita mesa en medio del salón de mi hermano.Los restos no se los llevaron los operarios, por lo que mi hermano se lo fue ofreciendo a todo aquel que conocía. Resulta que la portera tenía un conocido que le va a pegar todos los trozos, y se van a hacer una mesa de retales. Toma negocio. Pagas una, y sacas dos. Una vez más, el final danilactiano demuestra que no hay mal que por bien no venga.

Pues no es por malmeter pero pa tanto no era la mesa ¡eh?
Por cierto, ¿y el agujero para la sombrilla? ¿tampoco se lo han traido?
Comment by Pigmalión — January 29, 2008 @ 5:18 pm
Pigmalión: La mesa en la fotografía pierde mucho, la verdad… Es muy bonita. Sea como sea, me lo apunto lo del agujero, para decírselo la próxima vez a mi hermano. ¡Seguro que se parte de risa! (O me parte la cara. Pero algo seguro que se parte)
Comment by Danilac — January 29, 2008 @ 11:48 pm