21 de septiembre; Comienzo Yom Kippur
Ese día es un tanto borroso para mí. Primero, porque hace mucho que no hago el ejercicio de recordar este viaje. No tenía anotaciones en mi moleskine de estos últimos días, y he tenido que recurrir a SuperSemita para acordarme de todo. En segundo lugar por la resaca. Llegamos muy tarde a casa, y ese día me propuse dormir como cuando he salido en Madrid. Es decir, hasta las tres de la tarde. Pero no. El 21 de Septiembre es la víspera de Yom Kippur, una fiesta de purificación judía en la que no se trabaja, no se viaja, se ayuna, y se reflexiona sobre tu actitud a lo largo del año. Yom Kippur comenzaba al anochecer de este día, hasta el anochecer del día siguiente, y todo Israel está completamente paralizado en esos días. Yo, para no quedarme encerrado en Yehud todo el día, me iba a ir por la tarde a casa de Ifat.
Sin embargo mis planes de un dulce descanso en la cama se vieron frustrados por la mega comilona brutal que se hace para aguantar el ayuno de Yom Kippur. En esa comida nos pusimos las botas, todavía mareados por la falta de sueño. Pero fue a las 12 o así, ya que Yom Kippur comienza con la caída del sol. Todo se adelanta unas horas, para ir bien abastecidos el resto del día.
Después de comer, devolvimos el coche a los mierdas que nos lo alquilaron, y ya a punto de anochecer cogí el último bus hacia Tel Aviv, donde me esperaba Ifat para hacer de anfitriona. Su casa era grandecita, con techos muy amplios, y llenos de cuadros de su tío que le daban un aire bohemio al piso. Nos fuimos los dos a dar un paseo por los sitios favoritos de Ifat, que consistían en lugares privilegiados para observar el anochecer al borde del mar. Conversamos en un inglés académico y todo resultó muy agradable. Tras ver el anochecer (precioso), quedamos con unos amigos suyos, muy majos ellos. Uno de ellos tenía un gato que se llama Shawarma. Por eso estas anotaciones se llaman Operación Shawarma, fíjate tú.
Al volver ya se podía apreciar el abandono de las calles por los coches, que fueron tomadas por riadas de críos en patines y en bicis, y de judíos vestidos de blanco, hablando y reencontrándose con los amigos. En Yom Kippur, si eres judío y has cometido una ofensa a alguien, tienes el deber de pedirle perdón por ello. Una regla no escrita es que serás perdonado, pues no perdonar en Yom Kippur es como mearse en la comida de tu madre. Vamos, que no está bien visto.
Pero los detalles del Yom Kippur, y todas mis apreciaciones las vería al día siguiente, con mi querida Ifat de guía.

A ver Danilac, no hay un continuará ? me refiero a los detalles del Yom Kippur.
Comment by Feng — December 10, 2007 @ 1:56 pm
Feng: Jo, sí, pero estoy últimamente que no veo la luz al final del túnel…
Comment by Danilac — December 10, 2007 @ 2:58 pm
Danilac, sigue recto y con cuidaito y verás cómo llegas. ¡Ánimo!
Comment by Dickinson — December 10, 2007 @ 4:50 pm
Dickinson Arf, Arf, ya llego, ya llego!
Comment by Danilac — December 14, 2007 @ 1:05 pm