23 de Septiembre; El fatídico regreso
Ese día nos levantamos tarde, descansados, para dirigirnos al aeropuerto con tranquilidad, y coger el avión a Madrid vía Milán. Todo sucedió sin demasiadas novedades, excepto que nuestra querida anfitriona y novia de Súpersemita iba a coger un vuelo diferente, vía Barcelona.
Bueno, en Barcelona tenía que comprar un billete a Madrid, pero es no es problema (¿verdad?). Su aventura resultó mucho más divertida. Resulta que cuando llegó a Barcelona, tenía mucho tiempo hasta coger el avión de Madrid, y se largó a recorrer la ciudad y quizá hacer alguna comprita. Se metió en el metro, y … ¡supersuerte! le robaron la cartera. Y no, no había comprado el billete. (Metro de Barcelona: (tu cartera) vuela)
¡Crisis! Se formó un triángulo de comunicación entre Tel Aviv, Barcelona y Madrid, y se gastó mucho dinero en llamadas. Finalmente Súpersemita contactó con un amigo de un familiar que la alojó hasta el día siguiente, y le salvó la vida. Finalmente la historia se saldó felizmente, pero el susto y la putada de tener que renovar mil chorradas quedó.
Yo, desde este humilde espacio virtual, les pido a los hijosdeputa ladrones que una vez extraído el botín de una cartera, la echéis a un buzón, porque Correos se encarga de hacértela llegar. O eso creo.
Y eso es todo, amigos. Con esta entrada doy por finalizada la Operación Shawarma. Ha costado, pero esto es todo. Gracias por leerme.




