18 de Septiembre; Zafet, Netanya, y Tel Aviv
Pues no. Zafet no tiene mucho que ver. Fuimos a una casa - museo sin demasiado interés que rememora la forma de vida de Zafet, y algo de la historia del lugar. El edificio sí era bonito, pero la muestra apenas rozaba lo interesante. Y después fuimos a una mezquita habilitada como galería de arte. Tras perdernos un par de veces en las intrincadas calles del barrio de Artistas, disfrutamos del arte local. Es muy desigual, pues hay gente muy buena, y gente bastante mediocre, pero que por ser de la ciudad tenía cabida en la galería.
Pero lo que tiene sobre todo Zafet es un montón de religiosos. Muy religiosos. Un montón. Y esa es su mejor atracción turística. Zafet es una ciudad que consideran el centro espiritual de los que estudian la Cábala, que no es ni más ni menos que el esoterismo judío intentando explicar el universo. Es interesante hablar de esto con gente enterada, porque tienen teorías alucinantes. De ahí surge la película PI, que es fantástica, y que si no habéis visto os la recomiendo enardecidamente.
Salimos pronto de allí, y nos dirigimos a Netanya, en la costa mediterránea. Pero paramos a comer en la tienda de un Kibbutz, donde pudimos disfrutar de un banquete baratísimo y genuinamente israelí. Seguimos la ruta pasando por En Hod, otro pueblecito de artistas sembrado de esculturas curiosas en los jardines de los chalets. Debe ser un buen negocio ser artista por allí, porque las casas eran muchas de aúpa. Pasamos por allí porque cerquita hizo la mili (2 años enteros) nuestra querida H.
En Netanya hicimos una breve parada para ver la playa, y el reencuentro con el mar nos refresca un poco. Allí los anocheceres son preciosos, porque el sol se acuesta por el mar, como en Galicia, o en el lado correcto de las Baleares… Festival de colores anocheciendo.
Por la noche nos acercamos al puerto deportivo de Tel Aviv (JUERGAAA), donde hay un montón de restaurantes de marisquito (Cosa que tienen prohibida los judíos religiosos). Aprovechamos para darnos un buen homenaje. Al final del día, tenía tantos kilómetros encima, que estaba muerto de conducir.

No se menciona mi chichón en la cabeza… ¡!Qué dolor!
Comment by Adán — October 27, 2007 @ 2:52 pm
Adán: JOJOJO! ¡Es verdad! Qué hostión se dió el Supersemita con la tele colgada de la pared. Seguro que era una tele palestina…
Comment by Danilac — October 29, 2007 @ 7:36 am
La cicatriz que ha quedado en mi frente tiene la forma del mapa de Israel. Pequeñita, alargada. Cada vez que me miro en el espejo me emociono y no puedo evitar cantar el himno.
Comment by Adán — October 31, 2007 @ 9:58 am
Adán: No esperaba menos de ti.
Comment by Danilac — October 31, 2007 @ 12:20 pm