R4dio en el Moby Dick
Esta noche ya tengo plan.

¡Allí nos vemos!
Pues no. Zafet no tiene mucho que ver. Fuimos a una casa - museo sin demasiado interés que rememora la forma de vida de Zafet, y algo de la historia del lugar. El edificio sí era bonito, pero la muestra apenas rozaba lo interesante. Y después fuimos a una mezquita habilitada como galería de arte. Tras perdernos un par de veces en las intrincadas calles del barrio de Artistas, disfrutamos del arte local. Es muy desigual, pues hay gente muy buena, y gente bastante mediocre, pero que por ser de la ciudad tenía cabida en la galería.
Pero lo que tiene sobre todo Zafet es un montón de religiosos. Muy religiosos. Un montón. Y esa es su mejor atracción turística. Zafet es una ciudad que consideran el centro espiritual de los que estudian la Cábala, que no es ni más ni menos que el esoterismo judío intentando explicar el universo. Es interesante hablar de esto con gente enterada, porque tienen teorías alucinantes. De ahí surge la película PI, que es fantástica, y que si no habéis visto os la recomiendo enardecidamente.
Salimos pronto de allí, y nos dirigimos a Netanya, en la costa mediterránea. Pero paramos a comer en la tienda de un Kibbutz, donde pudimos disfrutar de un banquete baratísimo y genuinamente israelí. Seguimos la ruta pasando por En Hod, otro pueblecito de artistas sembrado de esculturas curiosas en los jardines de los chalets. Debe ser un buen negocio ser artista por allí, porque las casas eran muchas de aúpa. Pasamos por allí porque cerquita hizo la mili (2 años enteros) nuestra querida H.
En Netanya hicimos una breve parada para ver la playa, y el reencuentro con el mar nos refresca un poco. Allí los anocheceres son preciosos, porque el sol se acuesta por el mar, como en Galicia, o en el lado correcto de las Baleares… Festival de colores anocheciendo.
Por la noche nos acercamos al puerto deportivo de Tel Aviv (JUERGAAA), donde hay un montón de restaurantes de marisquito (Cosa que tienen prohibida los judíos religiosos). Aprovechamos para darnos un buen homenaje. Al final del día, tenía tantos kilómetros encima, que estaba muerto de conducir.
Salimos hacia los altos del Golán, hacia el sur. Junto a la frontera con Jordania, hay una reserva de cocodrilos y demás fauna ¿autóctona? Allí vemos un buen espectáculo de loros amaestrados y cocodrilos de todos los tamaños.
Después vamos a Gamla, donde nos damos un buen baño de sol (¡me derrito!) hasta llegar a una catarata bastante minúscula. Allí leemos que es la más alta de Israel. 50 y pico metros enteros de catarata (chorrito, diría yo). Eso sí, el paisaje, una garganta verde sobrevolada por buitres y águilas, es impresionante.
Luego nos paramos en un mirador entre campos de minas, búnkers, y trincheras. La sensación de estar en un lugar de guerra es evidente en este lugar. ¿Cuántas muertes tendrá que haber hasta llegar a una paz civilizada?
Llegamos a Zafet anocheciendo, y cuando encontramos alojamiento ya es de noche. Paseíto y a la cama. Tengo la sensación de que deberíamos levantarnos mucho antes para aprovechar más el día…
Hablar de higiene personal es parecido a hablar de sabores, colores, o de sexo. Hay para todos los gustos. Los hay que consideran que quien no se ducha al menos una vez diaria es un cerdo, y los hay que consideran perfectamente higiénico reducir las duchas a dos o tres semanales. Los hay que se cepillan los dientes cada vez que ingieren algo y los hay quienes cambian de cepillo por cambiar de color, ya que nunca los desgastan.
Un conocido mio decía que las cafeteras no se debían fregar, que con aclararlas bastaba, porque eso añadía carácter al café. Hasta que un día, la grasa que naturalmente hay en una cocina y que se deposita en todos los rincones por los que no fregamos, impidió que la cafetera se cerrara bien. Tras fregotearla con unas nanas durante un par de horas, conseguimos hacernos un café. Y estaba igual de rico.
El límite en el que uno considera que ya es suficiente limpieza es un punto que puede variar de una persona a otra. Todos nos hemos cruzado con alguien cuyo límite está en un lugar muy diferente al que nosotros mismos nos imponemos. Lo interesante está en determinar las barreras lógicas y salubres. A veces la costumbre hace que sobrepasemos o no lleguemos a dichos límites ’socialmente aceptados’ y no pasa nada. Nadie nos llama cerdos. Hasta que se llega al síndrome de Diógenes.
Esto me recuerda que otro amigo que compartía piso me contó que él y sus amigos empezaron a descuidar la limpieza de la cocina. No bajaban la basura, de modo que las bolsas se fueron acumulando. Tampoco fregaban, de modo que para comer tenían que fregar lo justo para poder hacerlo, y después lo volvían a dejar en la pila. Ni que decir tiene que los infortunados platos de debajo nunca se fregaron… Hasta que ya no se podía entrar en la cocina. Tenían pequeños agujeros entre las bolsas del tamaño de un pie, para poder llegar al fregadero y los fogones y poder cocinar algo, ya que las bolsas cubrían todo el suelo.
Un día decidieron poner todo en orden, y limpiaron todo, pero llevaban meses conviviendo con la caca.
Aunque tampoco quiero hablar de extremos. lo interesante está en la sutileza. ¿Te limpias el culo con papel, o después te haces siempre un bidé? ¿O no te limpias en absoluto? ¿Quién me contó de pequeño que los árabes nunca daban la mano izquierda para saludar, ni la utilizaban para comer, porque se limpiaban el culo con dicha mano?
Pues bien, me he enfrentado recientemente a uno de esos casos en los que te revuelves de asco, y la otra persona dice simplemente ‘pues a mi me parece normal’.
V. de Vilipendiada, mi querida amante, comparte piso con una chica que voy a llamar… pongamos… Maripis. Un día mi amor llegó del trabajo, y entró en el baño, y noto cierto olor a… adivinad. ¡Si! A pis. Olfateó y salió del baño, ofendidísima.
Maripis. ¿Has notado el olor del baño?
¡Ah!, eso es por las filtraciones de las tuberías… por eso siempre tapo el agujero de la ducha y tal.
No, no, esto es diferente. No es por las tuberías… Mira, ven. ¡Snifff! ¡Snifff! ¿Ves? Es por aquí. Pero… pero… si son tus toallas!
V señaló las toallas verdes que colgaban del toallero. Junto a ellas estaban sus propias toallas de cara y manos. Y entonces cayó en la cuenta de que Maripis no participaba en el gasto común del papel de baño porque es alérgica a la calulosa…
¿Pero tú te limpias cuando vas al baño con esta toallita?
Si.
Pero… pero… pero tú sabes que yo me limpio la cara y las manos con estas toallas de aquí?
Si.
¡Ah! y dejas tu toallita de limpiarte junto a mis toallas, y ¡SOBRE TU PROPIA TOALLA DE MANOS Y CARA! ¿¿Pero a tí te parece normal??
Pues… si. ¿Dónde la iba a dejar, si no?
La discusión de después siguió en términos cada vez menos amables, y carecen de interés. Pero me gustaría trasladaros esta pregunta.
¿A VOSOTROS OS PARECE NORMAL?
¿OS LIMPIARÍAIS LOS ORINES CON UNA TOALLA Y DESPUÉS LA DEJARÍAIS SOBRE LA TOALLA DE LA CARA?
Los dias pasan tan deprisa que parece que hace semanas que ocurrieron. Por la mañana el desayuno se hace eterno, pero H. parece disfrutar de los tios de Supersemita, y viceversa, de modo que engullo un poco más de fiambre para hacer tiempo.
Salimos, como digo, demasiado tarde hacia Afula, donde teníamos que enseñar la tarjeta de H con numeritos en relieve para que los hijos de puta de Budget se convencieran de que no eramos unos ladrones de coches. Alli nos informan de que podremos ampliar la reserva sin ningun problema el dia de Yom Kippur, y que además sale gratis por ser dia de fiesta nacional. Mintieron, y no solo no nos dejaron ampliar la reserva sino que además nos amenazaron con cobrarnos de más.
ASI QUE YA SABEIS. SI ALQUILAS UN COCHE EN ISRAEL, QUE NO SEA EN BUDGET NI EASYCAR, PORQUE INTENTAN TIMARTE Y ENGAÑARTE.
Finalmente llegamos (Despues de parar no sé cuanto tiempo para comprar un colorete a H, que no puede salir a la calle siendo el fantasma que es sin maquillaje) a Nazaret. La ciudad parece bonita y limpia, pero es Domingo (Es decir, los cristianos no curran) y Ramadán (Los árabes tampoco curran), y la ciudad está desertica. No hay nada abierto. Nadie pasea por las calles. Nada.
Visitamos la basilica de la anunciación, que esta construida sobre los restos de la casa de María, y nos sorprenden los dos pisos de la construcción, con los restos dentro de la propia basilica. En el piso de arriba hay interesantes mosaicos donados por distintos países, de los que destaco una María con un traje tradicional Japonés sosteniendo a un niño Jesús ataviado también kimono tradicional (¿Es Kimono?)
No duramos mucho allí, por la desertización de las calles, y volvemos a Tiberias para tener una gigantesca comida con los tíos de Supersemita, en la que me entra una soñolera alucinante. Por la noche, vamos a comer con los otros tíos de Súper, que nos invitan a un restaurante super cool.
Este día resultó ser uno de los que más disfruté de todo el viaje. Lo dedicamos a recorrer el lago Kineret (AKA Mar de Galilea) y los alrededores, justo por los lugares por donde Jesucristo vivió. Primero visitamos el monte de las Bienaventuranzas, que no es ni nada más ni nada menos que el lugar donde Jesús pronunció el siguiente discurso:
Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos.
Bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán en herencia la tierra.
Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados.
Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos serán saciados.
Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.
Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.
Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios.
Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos.
Bienaventurados seréis cuando os injurien, y os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa.
Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos; pues de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a vosotros.
Vosotros sois la sal de la tierra.
Mas si la sal se desvirtúa, ¿con qué se la salará?
Ya no sirve para nada más que para ser tirada afuera y pisoteada por los hombres.
Vosotros sois la luz del mundo. No puede ocultarse una ciudad situada en la cima de un monte…
Lo que pasa es que lo dijo en Hebreo, y lo más probable es que el verdadero mensaje haya sido algo desvirtuado a lo largo de los siglos y las traducciones.
Sobre el monte han hecho una iglesia pequeña pero muy cuca, rodeada de jardines donde había bastantes peregrinos asistiendo a misas campestres a la sombra de las parras (dando una sensación de secta suicida que te cagas las bragas).
Luego nos fuimos a Tagba, la iglesia que han construido sobre el lugar donde supuestamente JC (tranquis, hay confianza) hizo el milagro del pan y los peces. La roca (sobada por los fieles por los siglos de los siglos) está situada justo debajo del altar de una iglesia repleta de preciosos mosaicos del que hay que destacar el que hay justo enfrente del altar, que representa dos peces rodeando una cesta de panes. A la salida de la iglesia, podías llevarte una reproducción de dicho mosaico en un imán de nevera, mientras observabas las fotos descoloridas el Ex-Papa Juan Pablo II visitando el lugar.
Y después visitamos la casa de San Pedro, en Cafarnaúm, y las ruinas de la sinagoga blanca. En estos momentos hecho muchísimo de menos a V. porque le hubiera encantado estar con nosotros. Sobre la casa de san Pedro están las ruinas de dos o tres iglesias que se construyeron sobre el lugar, y a dos metros por encima de las ruinas, han construido otra iglesia de forma octogonal con suelo de cristal cuya semejanza con los ovnis es demasiado patente. Supersemita decide que a la llegada del viaje investigará sobre las teorías de seres evangelizadores venidos del espacio exterior.
Al pasar sobre el Jordán, decidimos parar a llenar las botellas de agua del rio santo que llevaremos a Madrid por si a mi hermano le da por bautizar a mi preciosa sobrinita, o hay algún nacimiento familiar. Y el calor y el fresquito del Jordán todo junto nos lleva directos a una playita en el mar de Galilea. ¡Qué bien se está allí!
Volvimos prontito para conocer a la familia paterna de Adán, que también es una delicia. Al día siguiente comeremos con ellos, y tenemos buenas noticias: H viene esta noche a reencontrarse con su amor superjudío.
Nos levantamos con dolores en las piernas, pero con ganas de ver muchas cosas. Dejamos las maletas en la recepción, y nos enteramos de que para ver los jardines Bahai hay que reservar con un par de días de antelación. A pesar de todo, decidimos probar suerte y ¡LA TUVIMOS!
Nos metieron en lista de espera (estabamos los segundos) y a las 10h nos hicieron pasar. Lástima que el guía hable sólo en hebreo, seguro que dice muchas cosas interesantes. Los jardines son perfectos, llenos de colores, sin una rama sin recortar, ni una hoja mal puesta. Nada escapa al azar, y las vistas son siempre impresionantes. Como no nos enteramos ni del nodo, Supersemita y yo nos dedicamos a discutir la viabilidad de las empresas de creación de videojuegos en España.
Al salir, vamos a la oficina de información turística y allí nos ponen una peli sobre Haifa. Sólo salen imágenes de los jardines en los que acabamos de estar, y (de refilón) del monasterio de los Carmelitas, de modo que decidimos ir a ver el monasterio, y largarnos a Acre. El monasterio no es increíble, ni super santo, ni nada. De modo que en seguida nos piramos hacia Acre, la ciudad templaria.
Acre (Akko en Inglés) tiene un centro histórico medieval alucinante, bastión de los cruzados que luchaban por la tierra santa. Damos un paseo por allí, perdiéndonos en la ciudad algunas veces (a pesar de estar armados con un mapa de la oficina de turismo), pero descubriendo rincones con encanto por todas partes.
Por la tarde noche vamos a Tiberias, con unas indicaciones tan extraterrestres (¿¿¿Semáforo número 3 a la Izquierda??? Pues sí, los semáforos tienen número allí) que no entiendo cómo demonios llegamos a la casa de los tios de Supersemita. Luego comprendimos que habíamos entrado en la ciudad por el lado incorrecto.
Nos reciben con los brazos abiertos, hablando en español (su tío) y un spanglish asistido por gestos de lo más gracioso (su tía), y la mesa llena de comida Bulgaro-israelí con tintes árabes. Un lujo.
Como sabéis, el viernes pasado tuve el honor de presenciar el concierto de Aline & the Splendids y Lois Casino en el Barbarella.
Cuando llegamos aún no había demasiada gente, por lo que pudimos hablar un rato con Lois y tomarle el pulso a sus nervios que, en mi opinión, no andaban muy a flor de piel. Tranquila, Lois nos explicó que la crisis había pasado cuando los espléndidos llegaron (tarde) a probar el sonido. ¡Bien! entonces vamos a por una copa, ¿no? Mucha mierda, guapa.
En seguida empezaron Aline & the Splendids, con su repertorio habitual lleno de soul. Qué voz más alucinante tiene Aline, nos dejó a todos pasmados (again). Sin embargo me quedó una sensación de frialdad. Quizás era porque no había demasiado público que los arropara, quizás porque a la sala le pega más una presencia de instrumentos eléctricos en vez de acusticos (guitarra y batería) o quizás por una mala ecualización. Sea como sea me parecía que allí faltaba un bajo que le diera cuerpo a la música, y un saxo de contrapunto a la espléndida voz.
Aplaudimos su actuación, aunque yo personalmente ya tenía ganas de Lois Casino.
No tardaron en subir el escalón del escenario, y empezaron a tocar el conjunto al pleno (guitarra, batería, bajo, y teclado) (y voz) canciones que me sorprendí tarareando las letras. Va a ser verdad eso de que soy un fan (con nata) de esta gente.
Las melodías guitarreras por fin cobran vida con la ansiada batería, se contonean al son del bajo, y juguetean con los arreglos del teclado que he de confesar me encantó. ¡Bien por el organillo! Las canciones quedan preciosas con el órgano. El resto de los músicos actuaron sin grandes virtuosismos, más que nada porque ni el estilo, ni las canciones en sí lo piden, dando la sensación de ser un conjunto acoplado, y con mucho camino por recorrer de la mano.
La anécdota de este concierto fue sin duda el orgullosísimo padre de Lois, que no se perdió ni una nota del concierto tras su eterna cámara de video. (¿Este vídeo lo grabó él?) A pesar de ser el camera-man, yo creo que disfrutó como el que más de su portentosa hija (y de sus talentosos amigos músicos)
La pinchada de las Gavilanas no las disfruté demasiado, porque pusieron un volumen tal, que preferimos perdernos el magno evento en pos de proteger nuestros queridos tímpanos. Otra vez (espero) será.
Queridos lectores, si no queréis leeros los post que he ido haciendo de la operación Shawarma, radio Sefarad lo hace por vosotros.
En este MP3 que os enlazo, podréis oirme entrevistado por SuperSemita, dando mi punto de vista sobre Israel, y sobre nuestras aventuras y desventuras.
No os lo perdáis…
Pasamos la mañana en casa de H, y en el aeropuerto. Al ir a recoger el coche alquilado en easycar, tenemos que dirigirnos a las oficinas de Budget, porque easycar no tiene allí sucursal (¿Por qué alquilan entoces coches allí? Buena pregunta)
En Budget resulta que no quieren admitir mi tarjeta de crédito porque los numeritos no sobresalen. No pueden pasarle la bacalaera (O como se diga) y no saben copiar los números impresos. Amablemente les indico que si quieren yo mismo les copio el número a mano en un papel, ya que conozco los números ARABES. La solución que me proponen es que dejemos 800 Euros en depósito y nos obligan a contratar un seguro. El hijo de puta estrábico (y posíblemente deficiente mental) no es capaz de explicarme la relación que tiene la fisionomía de mi tarjeta con que yo no quiera pagar su puto seguro de mierda, que no hace más que poner condicionantes a nuestro viaje.
NOTA MENTAL: BOICOT A BUDGET
Si no quieres ser maltratado por una compañía de alquiler de coches NO VAYAS NUNCA A BUDGET en Israel! Los empleados allí te gritan, insultan e ignoran como a un jodido mendigo.
Tragamos, qué remedio, y nos llevamos el coche de vuelta a casa de H. Comenzamos a comer allí a las 12h (!) y, claro, terminamos a las 14h. Por fin salimos hacia Cesarea!
Cesarea es una fortaleza romana impresionante al borde del mar, en el que las instalaciones playeras invaden las ruinas, creando un conjunto lúdico cultural de lo más mono. Súpersemita y yo discutimos acerca del conflicto y la religión… Salimos de Cesarea a eso de las 17h y llegamos a Haifa. Recorremos la ciudad en coche y cuando ya perdemos la fe en encontrar el hotel, ya que no sabíamos la dirección (’Oiga, señor taxista, el hotel Beth Shalom?’ ‘Tira parriba, majete’), resulta que estaba a 200 metros.
Por la noche salimos y al cruzarnos con un Mc Donalds Súper enloquece. Me obliga a mirarle mientras engulle una hamburguesa Kosher. Dice que sabe igual. (Vaya sorpresa). Después bajamos la pendiente (enorme) del monte Carmelo, mirando alucinados los jardines del templo Bahai. También la subimos a pie, recortando por callejas estrechas donde grupitos de niñatos tiraban unos petardos (celebrando el Ramadán) del tamaño de un puño. Pasamos momentos de apuro (‘Dani, ¿vamos a ir por este callejón empinado a oscuras? ¿Por qué no me pegas un tiro directamente?’), pero sufrimos más con la subida que con la amenaza de delincuencia.
Creo que es la última vez que me recorro esto a pie. Ay!
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