11 de Septiembre; el mar Muerto.
El aniversario del ataque a las torres gemelas de nueva york no hizo mella en nuestro ánimo, y a las nueve de la mañana estábamos ya en la estación central de autobuses de Jerusalém, planeando coger un bus hasta el mar muerto. Mientras esperábamos a H, que desapareció en busca del baño perdido, un taxista negoció duramente con nosotros para ver si conseguía llevarnos a cambio de una buena minuta. Regateamos un rato, y acordamos que nos llevaría a Qumram, el lugar donde descubrieron los famosos pergaminos del mar muerto escrito por los esenios, después pasaríamos por En Gedi, donde dejaríamos las maletas en el Youth Hostel, y por último nos dejaría en Masada, para ver la fortaleza. En total 550 NIS (unos 100 Euridos) muy bien gastados, porque no esperábamos tener un guía tan solícito. Luego nos arrepentimos un poco, porque el tipo era un pesado que no paró de hablar en todo el tiempo (mira esto, mira aquello, al final nos convención con su encantadora ¿What choice would you make?). El paisaje (Por medio de territorio palestino, ¡glups!) era increíble.
Masada es una fortaleza situada en lo alto de un cerro a los pies del Mar Muerto. Leed esta página, que es muy interesante y me ahorra unas cuantas líneas de historia del pueblo Judío.
Después de ver Masada, nos encontramos con TAKESHI, un japonés que espera un bus para Jerusalém, pero que nunca pasó. Como el nuestro tampoco pasaba, decidimos convencer a un trabajador de la fortaleza para que nos llevase a En Gedi (recordad que nuestras maletas estaban allí), y para que dejase a Takeshi en la parada de autobús, por si encontraba algún autobús que le llevase a Jerusalém. Nosotros fuimos al hostal, y nos pusimos un bañador para probar el mar muerto de noche. Al pasar por la parada el pobre Takeshi seguía esperando, de modo que decide quedarse en nuestro hotel, y acompañarnos en nuestro baño.
¡Qué alucine es el mar Muerto! Es sorprendente lo mucho que se flota allí. Es una sensación única, de calma total. Escocía el ojete, pero incluso esa molestia resulta curiosa y sorprendente. Resulta difícil permanecer dentro del agua en vertical, porque la fuerza del agua te empuja hasta la posición horizontal…
Recomendaciones para el mar muerto:
Si te pica el culo, no te rasques.
Llévate zapatillas que puedas meter en el agua. Las playas son de piedra.
Lleva unas gafas de buceo. La sal en el ojo no es agradable.
La noche transcurre agradable bajo un manto de estrellas infinito (Apenas había contaminación lumínica ni de ningún otro tipo), cantando canciones, y hablando con el japonés, que curiosamente ha conseguido que le metan en nuestra habitación.

