El final Danilactiano

April 15, 2007

Marrón II

Etiquetado como: Dear V., Yo yo y yo

Si es que voy de mal en peor, eh?

Resulta que mi dolce me convenció de que me fuera con ella a hacer ejercicio, concretamente a ir a la piscina, para adelgazar, coger tono muscular, estar sano… Lo típico y tópico, vamos.

El caso es que un día descubrí que a la piscina municipal a la que vamos acude también mi jefe de proyecto. Ugh! Cientos de pesadillas acerca del culo blanco y peludo de mi jefe (El mío no es mucho mejor, excepto que es mio) me asediaron, pero realmente nunca llegamos a coincidir en el tenso momento de la desnudez.

Siempre me he preguntado si en los vestuarios femeninos las mujeres se pasean en pelotas con la desinhibición con las que nos paseamos los tíos en los vestuarios masculinos. Seguro que alguien ya ha hecho algún monólogo de humor sobre el comportamiento, de modo que os ahorraré mis perlas humorísticas sobre el tema. Pero eso sí, lectoras, me tenéis que responder a esta pregunta: ¿Cómo es en vuestros vestuarios?

Total, que hoy, yo, recién salidito de la piscina, me dirijo a la taquilla, la abro y meto la mano en la mochila para sacar la toalla, con tan mala suerte que el desodorante ha salido volando por los aires. Yo creo que debe de haber unos 20 millones de marcas de desodorantes en el mundo, y la mía debe ser la única que hoy en día vende sus productos en un bote de cristal. ¡Clinch! He notado los cristalitos clavándose en mis pies…

¡Mierda! He mascullado, por lo bajini, porque había otra persona en el vestuario que acababa de llegar. Y he empezado a coger los cristales más gordos. Al ir a tirarlos, ¿a que no sabéis quién estaba allí? Pues si, mi jefe de proyecto observando mi torpeza. Joder, qué mala suerte, coñññññññoooo.

Pero entonces ha pasado: se ha desnudado delante de mi, y he visto que la tenía más pequeña que yo. Pero lo mejor es que él no me la ha visto a mi (todavía). Al salir la imagen del ese minúsculo colgajo me tenía algo confuso, pero entonces me he acordado de algo que me ha enseñado Vanny esta mañana. Se trata de un trocito de una serie de dibujos animados que salían en italia, sobre Pollon (Léase como una ele, no como una elle), la hija del dios Apolo. Ella poseía unos polvos mágicos como campanilla, que hacían ponerse contento a quien se los administrase.




Lo que dicen es lo siguiente:

Sembra talco ma non è
serve a darti l’allegria!
Se lo mangi o lo respiri
ti da subito l’allegria!

Ahora me explico porqué nos hacíamos esas rayas de tiza en el cole…

3 Comments »

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  1. Me ha recordado la anécdota a los mejores momentos de esa saga tan injustamente tratada por el tiempo que fue Porky’s.
    En cuanto a la animación… ya sabía yo que algo se debían meter los mangas para tener los ojos tan vidriosos.

    Comment by Pigmalión — April 16, 2007 @ 4:05 pm

  2. Danilac, ¿el jefe éste es el mismo que te pilló el viernes con lo de Infojobs? Si es así, mira tú por dónde, cada uno tiene un secreto del otro. Y, la verdad, puestos a elegir prefiero que piensen que me quiero ir del trabajo a que tengan la certeza de que la tengo pequeña…
    ¡Saludos!

    Comment by Dickinson — April 16, 2007 @ 9:14 pm

  3. Pigmalión: Lo bueno de esas escenas es que siempre implicaban a jovenzuelas de grandes pechos. Aqui no.
    Dickinson: Mi gerente es quien proporciona paladas de programadores a mi jefe de proyecto. Yo trabajo en una subcontrata para Timofónica. Mi gerente es de la subcontrata, y mi jefe de proyecto de Timofónica. Mi gerente es el del Marrón I, y mi jefe de proyecto el del Marrón II

    Comment by Danilac — April 17, 2007 @ 6:42 am

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