Jueves todavía
Me acabo de preguntar hoy esto de ‘¿TODAVÍA ES JUEVES?‘ y un gracioso compañero me ha contestado ‘Durante todo el día‘. Me hubiera gustado arrancarle la cabeza a patadas, pero luego la sangre se va fatal de la piel de las botas.
Y no es que me caiga mal el compañero en cuestión. Es que hoy ha sido un día bastante horrible. Menos mal que es la hora de comer y la gente se tranquiliza un poco, porque de verdad, estoy medio desmayado.
Y es que esta semana ha sido de días desastrosos, no sólo para mí, sino para la gente que me rodea. Días desastrosos, rodeados de grandes alegrías. El lunes vuelta al curro y terrible decepción para V., el martes cena maravillosa, el miércoles tremenda decepción de un colega, y celebración fastuosa y sorpresa de su trigésimo aniversario, el jueves estrés máximo, y velada de cotilleo con Lois en un concierto. El viernes histerismos de instalación de un parche en producción, y quedada por la tarde para avanzar con el corto.
Y mientras tanto el tiempo, avanzando inexorable. Y la vida, con el tiempo. Adelante, siempre adelante. Tengo la sensación de que avanza más deprisa que yo. Y miro impotente desde el andén cómo el tren se aleja por la vía cósmica, mientras me pregunto si no es éste el último programado.
¿Creéis en el destino? Por una parte, resulta cómodo pensar que ya está todo escrito, y que los avatares de tu vida son inevitables, y que por mucho que se luche, si las cosas vienen torcidas, poco podrás hacer. Me temo que esta perspectiva me da rabia. El pensamiento religioso es análogo, con sus ‘Dios lo quiere’. Por eso me da tanto repelús. Te ves prisionero de un ‘amigo’ invisible que te acompaña y dictamina lo que ocurre a tu alrededor, puteándote unas veces, haciéndote feliz otras tantas…
Por otro lado, considero mucho más oportuno pensar que el destino, o más que el destino diría el porvenir, se forja día a día, con tu esfuerzo, con tu trabajo, con el sudor de tu frente, sacrificándo tantas cosas… Uno es lo que hace de uno mismo. Eso me parece mucho más justo, más natural.
Pero esto parece que trae una contradicción de la mano. Si has trabajado, si te has esforzado, si te has matado por conseguir lo que quieres, ¿por qué demonios no se hace justicia? ¿Por qué nos ocurren cosas malas? ¿Por qué aparece a veces el mundo como un muro gigantes e infranqueable en el que tú estás en el lado incorrecto?
Aquí intervienen muchos factores. Me fastidia decirlo, pero el primero es que hay que asumir que uno no es el único que trabaja duro para que todo le vaya guay a sí mismo. Todo el mundo quiere lo mejor para sí mismo. Lo mejor. Es normal que la balanza se desequilibre en algunos casos, en favor de otra persona, aunque eso te perjudique sustancialmente.
Y luego está la aletoriedad. El azar. Vivir no es más que una contínua partida de dados de un montón de caras en el que tú sólo eres una posibilidad entre millones. Un juego de rol complicado hasta el extremo, con reglas difusas. Es más, sin manual de instrucciones. Es normal que a veces las cosas vayan mal.
Pero quiero ser muy firme al decir que si uno trabaja duro, aumenta sensiblemente sus posibilidades para que todo salga bien, mientras que si te dejas llevar, acabarás peor de lo que empezaste.
De modo que sonríe, y sigue empujando del tren, en vez de ver cómo se va. La recompensa llegará. SEGURO.

Llámalo destino si quieres, dear Danilac, pero para mí la vida tiene una serie de hitos marcados, una serie de estaciones de parada obligatoria, pero nos deja libertad para otras cosas. Viene a ser algo así como los libros ésos de “Elige tu propia aventura”, en los que había una serie de opciones, pero tampoco te podías salir mucho del camino marcado. Y luego está el tiempo, que pone a cada uno en su sitio. Estoy de acuerdo contigo: los frutos (o el éxito o la felicidad) no son como un huevo que se echa a freír. El esfuerzo de cada uno es importante. Claro, que a veces acompaña la suerte y otras no. Pero, más tarde o más temprano se consigue TODO. O casi. (Como comprenderás, después de lo del examen me he puesto de parte del destino).
Otra cosa: A veces, lo confieso, también digo lo de “durante todo el día”. Menos mal que te viene regular venir aquí a patearme la cabeza, jeje.
Otra más: te debo tu regalo de san Danilac. Queda pendiente.
La última: Cuando leas esto será ya viernes seguramente, así que ¡enhorabuena! A disfrutar esas vacaciones. Salutami l’Italia! Cuídate.
Comment by Dickinson — March 29, 2007 @ 8:53 pm
Dickinson: Esos hitos tienen pinta de ser el momento en el que consigues tus objetivos. Y por supuesto, la suerte ha de acompañarte, claro, pero el esfuerzo es esencial. Es decir, que la pregunta ‘Para qué hago esto si luego el viento puede cambiar?’ no tiene sentido.
Por cierto, ni se te ocurra regalarme nada por San Danilac. Nunca me han regalado nada por mi santo. Regálamelo por mi cumple, que es el 4 de mayo.
El Lunes estaré ya en las Sicilias, de modo que te ’salutaré’ a las isleñas efusivamente, para que se den por saludadas las de la bota.
Comment by Danilac — March 30, 2007 @ 6:55 am