El fin de semana llega a su fin, y yo me dispongo, escuchando el Chillout Album con mi novísimo disco duro portátil y reproductor, a relatarlo como si fuese algo interesante. Y bueno, para mi es que lo ha sido. Advertido quedas, querido lector. Te vas a tragar un pestiño de los que hacen historia.
Para los que siguen leyendo, enhorabuena. No eres un tonto que se deja convencer por lo primero que pasa ante sus ojos, como los votantes del PP. Una vez descartados los fachas, creo que puedo darle a la tecla con total libertad, puesto que sólo me van a leer dos personas. Tú y yo.
Mis padres han ido a visitar a Chile a mi tía abuela, que es una monja de gran relevancia allí, condecorada varias veces por el gobierno chileno con nosequé medallita, por su sobrada piedad. El caso es que apenas la conozco, pero el recuerdo que tengo de ella es de una persona generosa, y muy cariñosa, con un nervio y unas ganas de vivir como pocas personas tienen. Ya está muy mayor, atada a una silla de ruedas por su edad, no porque esté paralítica ni nada de eso. Tiene noventa y pico años, creo. Supongo que ha tenido una vida muy interesante, llena de lucha, de amor, de sufrimiento, de… de todo. Bueno, ahora me viene la cuestión del sexo a la cabeza. Espera. Ya se ha ido.
De modo que estoy solito. Solito en esta casa enorme y fría. Supongo que si fuera más pequeña y caliente, me seguiría pareciendo grande y fría, porque me conformo con poco, y soy muy friolero, ya ves tú. En mi cabeza bulle la idea que nos persigue a los amiguetes aristas, que es la de escribir un musical. Lo impresionante es que uno de los cabezas pensantes del proyecto, que llamaré Adán, es uno de los motivadores más increíbles que me he encontrado. Tenía ganas de ponerme a escribir antes incluso de que terminase de hablar. Me parece tan genial tenerle a mi lado, que estoy seguro de que llegaremos muy lejos con él a su lado. Espero saber subirme a su chepa a tiempo.
Esta misma mañana he asistido a un concierto de la orquesta y coro nacionales de España, que andan en un ciclo de conciertos dedicados a la figura de Fausto. Hoy tocaban la ‘Obertura-fantasía de Romeo y Julieta‘ de Piotr Ilyich Tchaikovsky (1840-1893) y ‘Eine Faust-Symphonie (Una sinfonía Fausto)‘ de Franz List. El concierto ha sido maravilloso, todo instrumental excepto el final de la sinfonía Fausto, momento en el que una ristra de cantantes se suben al coro en pleno concierto (cosa que nunca había visto, eso de que los coristas aparezcan en medio de la obra) y se ponen todos a la vez a cantar (claro, es un coro) los siguientes versos de Johann Wolfgang von Goethe (AKA: Goethe):
Alles vergängliche
Ist nur ein gleichnis;
Das unzulängliche,
Hier wird’s ereignis;
Das Unbeschreibliche,
Hier ist’s getan;
Das Ewig-Weibliche
Zieht uns hinan.
Luis Gago nos lo ha puesto fácil, y ha tenido a bien traducirnos el indescifrable alemán
Todo lo transitorio
Es un símil tan solo;
Aquí lo insuficiente
Deviene en evidencia;
Aquí lo inexpresable
Resulta realizado;
El Eterno Femenino
Nos empuja a lo alto.
Espeluznante oírlos, créeme. Me encantan esos dos últimos versos. El Eterno Femenino es un concepto sobre el que pienso trabajar en mis próximos escritos, comprendiendo por Eterno Femenino lo que Dios me ha dado a entender, se entiende. ¿No?
Y después de ofrecerle una pasta pasada a mi querida italiana, por lo que supongo que esta noche un amable matón me pondrá una cabeza cortada de caballo por almohada, nos hemos dormido en Chiken Run, y luego nos hemos ido los dos a nadar una horita a la piscina, donde he oído algo que me ha encantado, ya ves tú. ‘Me gustas porque no te tomas nunca en serio‘. El hecho de que esta frase me la dijera porque estaba haciendo posturitas en la piscina enseñando mis atrofiados músculos no le quita peso. Y es que tomarse la vida en serio es un puto coñazo. ¿A que sí?
Me ha encantado este finde. Estoy cansadísimo, pero para eso están los días de diario, para descansar del finde. No?