El final Danilactiano

November 24, 2006

Crónicas Argentinas II: El Calafate

Etiquetado como: Operación Dulce de Leche

El Calafate se encuentra al sur, en plena Patagonia argentina, cerca de la cordillera de los Andes. Se sitúa a orillas del lago Argentino, el lago de mayor extensión (o de mayor capacidad, no sé) del país, que se alimenta del mayor espectáculo natural al que asistimos en mi opinión en todo el viaje: El glaciar Perito Moreno.

Nada más llegar a la ciudad fuimos a contratar la excursión del día siguiente, y nos dimos una vuelta por El Calafate. El pueblo (porque es un pueblecito, no una ciudad) es toda de construcciones bajas de uno o dos pisos, y su vida comercial se centra en la calle principal, atestada de tiendecitas de ropa, regalos, restaurantes y supermercados. Me recordó a la típica disposición de los pueblos cercanos a las estaciones de esquí. Todo de maderita, con techados y cortinas de aire caliente al entrar en los comercios.

Al día siguiente fuimos a ver el Perito Moreno. Qué alucinante. un muro de hielo enorme, impasible, alimentando con su ser dos enormes lagos… Cuando te plantas delante del Perito Moreno se le puede oir respirar, moviéndose despacito, empujando, un poco más, un poco más. Se oyen crujidos, golpes, ruidos que te hacen pensar que no estás sólo ante una masa de hielo enorme, sino más bien ante un ser vivo, enorme, milenario, con la mirada penetrante de un sabio. Entonces te pones a tratar de ver algún desprendimiento. Escudriñando cada rincón. Tratando de adivinar dónde será el próximo. Vi un par de salpicaduras, pero no el trozo de hielo cayendo.

Luego nos fuimos hasta un embarcadero, y nos cruzaron a la otra orilla, en uno de los laterales del Perito Moreno. Allí me dieron unos guantes, unos crampones, y a andar por el Perito Moreno!
¡No os podéis imaginar los colores, las formas, la luz! Es simplemente… inolvidable. Tuve la ocasión de tomar un vaso de agua de glaciar, y un whisky (nos invitaron) con hielo de glaciar. Además (qué suerte: No se me ha olvidado) me inventé un chiste:

¿Cómo se agradece en el Perito Moreno?
¡Gláciars!

Jajaja… Así escrito puede que no tenga mucha gracia. Contado tampoco. Pero es mío, y sólo por eso debería conservarse en los anales de la historia.

Al día siguiente contratamos otra excursión expectacular. Un crucero por el Lago Argentino entre témpanos para visitar el resto de glaciares de la zona. Increíbles de nuevo… Qué colores!
Visitamos el glaciar Upsalla, el más grande del parque, el Spegazzini, y el lago O’Neill. Lo del lago O’Neill resultó también espectacular, porque es un laguito alimentado por tres glaciares, y separado del lago argentino por un bosque instalado sobre la morena de un antiguo glaciar. Dado que el lecho del bosque es muy poco profundo, los árboles crecen retorcidos y se caen a menudo por efecto de los vientos y las frecuentes inundaciones. El resultado? Un bosque tétrico, tenebroso, como si hubiera salido directamente de una película de Tim Burton. Además el lago está lleno de témpanos de todos los tamaños, lo que le da un aspecto irreal al paisaje. Casi lunar.

En la oficina de turismo nos aconsejaron la tercera visita de la estancia en El Calafate. Nos montamos en un mini-bus y salimos danzando hacia la orilla sur del lago Viedma, al norte del Argentino, para visitar la estancia… ¿Santa Teresita? (No recuerdo su nombre…) Es una finca donde tienen grandes pastos para ovejas. Pero también tienen una zona en la que no tienen pastos, sino un hermosísimo bosque petrificado olvidado por las autoridades competentes argentinas. Algo inexplicable, porque lo que tienen allí es una joya en bruto, en la que si investigan, podríamos descubrir muchas cosas sobre el pasado de la tierra. Se pueden ver perfectamente troncos grandes, de más de medio metro de diámetro, perfectamente conservados en piedra. Se podían apreciar hasta los anillos del tronco. Por lo visto las lluvias van descubriendo cada año más y más. Pero no sólo hay arboles petrificados. Cada dos por tres podíamos ver fósiles enormes de animales. Huesos del tamaño de un brazo o una pierna. De hecho, allí se ha encontrado una vértebra del dinosaurio más grande. Una vértebra que medía como dós metros de diámetro. Imaginaos cómo era el bicho.

Con la cabeza llena de dinosaurios paseando entre glaciares, nos preparamos para nuestro siguiente destino patagónico.

4 Comments »

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  1. Chati, aquí lo que falta, son imágenes…

    Comment by Esther — November 24, 2006 @ 1:25 pm

  2. ¿Por eso no me comenta nadie? Este finde las incluiré. Espero.

    Comment by Danilac — November 24, 2006 @ 1:31 pm

  3. Oye! sigue con estas crónicas tío.
    Me recuerdas mucho al creador de Frankstein, durante el principio de la historia, que viaja en un barco y escribe sus crónicas.
    Un abrazo tío. Y hablando de Frankstein…¿Conoces al Golem?

    Comment by Adán — November 25, 2006 @ 2:07 pm

  4. Seguiré, prometido. Pero Son textos largos, que redacto a lo largo de un día que no esté muy ocupado… Y sigo sin tener las fotos! Ay, chicos, en serio, voy a pegar un toque a mi colega a ver si me deja las fotos de una vez. ¡Que ni yo mismo las he visto todas!

    Comment by Danilac — November 27, 2006 @ 7:42 am

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