El final Danilactiano

September 15, 2006

Un final Danilactiano

Etiquetado como: Dear V.

Muchos de las actualizaciones que he hecho en mi (corta) vida bloguera han sido reflexiones sobre los finales. Y me hace gracia reflexionar sobre los finales, porque es como reflexionar sobre la propia reflexión. Algo así como la bolsa de bolsas que se suele tener en la cocina. Veréis. Cuando uno termina algo, es hora de reflexionar, de evaluar, de tratar de observar las cosas buenas, y las malas también, para hacer balance. Cuando terminas una obra, se piensa ‘Qué bien me lo he pasado con este libro’, o ‘qué condenadamente malo es esta peli’, o ‘qué entrada tan original me acabo de leer’… Esto implica que mentalmente has repasado las sensaciones y reflexiones que has percibido mientras has sido espectador, y has sacado una conclusion. Pero lo genial es que esto ocurre con todo. Todo.

Cuando terminas una relación, recuerdas esos momentos buenos, también los malos, te arrepientes o te alegras… Pero evalúas. Cuando terminas un viaje, repasas las fotos… El etcétera lo hago extensible hasta el infinito. (Que por cierto, no se puede evaluar, porque no acaba)

El caso es que a mi se me acaba lo que se daba. Es decir, la jornada intensiva. A partir del lunes tengo la jornada partida (de risa) y estaré a diario ocho horas y media haciendo el idiota delante de un monitor viendo cómo se desmorona mi proyecto (cosa bastante deprimente).

En esta nueva temporada pretendo hacer muchas cosas, pero lo mejor es que no voy a estar solo. My dear V. de Volver ha vuelto envuelta en un velo vaporoso para acompañarme. O viceversa.

Lo bueno es que ya estás aqui. Bienvenida.






















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