El final Danilactiano

August 30, 2006

Sicily Summertime

Etiquetado como: Dear V.

My dear Valentine, estás un poco triste últimamente. Pero dentro de nada estarás por aquí, y las sonrisas volverán. Ya lo verás. Mientras, te pongo la versión  de Sinatra de Summertime, que me ha recordado a ti.

 

Summertime
an’ the livin’ is easy,
fish are jumping
an’ the cotton is high.
Oh, yo’ daddy’s rich,
an’ yo’ ma is good lookin’,
so hush little baby
don’t you cry.

One of these mornin’s,
you gonna rise up to singing,
The you’ll spread yo’ wings
an’ you’ll take to the sky,
Till that mornin’
there’s nothin’ can harm you,
With Daddy an’ Mammy standing by.

Cuando vuelvas, volamos juntos, vale? But till that mornin’ there’s nothin’ can harm you, with Dani, your Dani standing by.

August 29, 2006

La hora Tanka.

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Me da que esto va para largo. Lois es una estupenda poeta, y yo un ávido de palabras.

Hemos decidido ubicar nuestro reto en un marco diferente. Las actualizaciones del Garage nos han parecido más adecuadas para el juego. Así que si queréis seguir nuestro particular desafío, podéis hacerlo entre las páginas del taller

Arte, vanguardia, tradición, y competición a raudales en este singular enfrentamiento sin ganadores ni perdedores. No os perdáis nuestra Hora Tanka

August 25, 2006

¡Tan(ga)ka!

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He empezado a intercambiarme tangakas de esos con Lois. Me gusta este tipo de retos, y en este juego en particular, creo que tengo mucho que aprender.
De todos modos a follar se aprende follando, así que aquí va mi respuesta al tanka de Lois.

Las traen tus ojos
las lágrimas de dolor,
con el enojo
de quien quiere a un traidor
sin haber traicionado.

LOIS: te toca.

August 24, 2006

Lubinas al horno para descuartizamientos de musicales.

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Hay muchas formas de perder tiempo. Yo las colecciono.

Mi próximo proyecto loco está en marcha. Voy a perder mi precioso tiempo en escribir un musical. Menuda pasada, eh? Ya tenemos el título (que no comentaré por si los plagios) y el planteamiento inicial. Pero antes de empezar a escribir hay que documentarse. Como no estoy solo en mi tarea, que somos cuatro escritores en total, esta tarea se hace muy amena (o vodafone, lo que prefieras). Consiste en ver musicales, y analizarlos con un buen cenorrio.
El martes vimos ‘El violinita sobre el tejado’. Estupenda. No me extraña que sea un clásico. Hice unas lubinas al horno que lo flipas.

LUBINAS AL HORNO PARA DESCUARTIZAMIENTOS DE MUSICALES:
Ingredientes:
-Unas lubinas hermosotas. Calcula media por barba. (Ojo! Depende del tamaño del pez)
-Tres dientes de ajo.
-Una cebolla.
-Sal, pimienta y aceite
-Un vaso de vino blanco.

Primero se prepara la cama a las lubinas. Esto consiste en
   -laminar los ajos bien finitos,
   -y cortar la cebolla en tiras finas.
   -Se frien ambos a la vez con poco aceite (unas tres cucharadas soperas).
   -Cuando la cebolla empieza a transparentar, se añade el vino a la mezcla y se deja reducir un poco.
Por otro lado, lava las lubinas, y sálalas. (Es decir, echales sal por encima y por dentro)
Calienta el horno a unos 180ºC
Pon la cama en un recipiente que puedas meter al horno, luego por encima las lubinas, y se mete todo en el horno.
Esperas unos 20 minutos, lo sacas del horno, sirves en platos, y te lo comes.

El domingo toca ‘Jesucristo Superstar‘. Tengo ganas porque esa no la he visto. De pequeño yo era creyente y deseché la idea de verla por considerarla inmoral. Luego empecé a hacerme pajas, y me relajé un montón. ¡Cuánto bien hacen las pajas, leñe!

También queremos meter referencias a personajes de la vida real, por lo que hay que estudiar sus biografías… También tenemos que escuchar música de los 50, que va a estar íntimamente relacionado con eso. (Nota mental: Tengo que ver ‘Chicago‘)

CUÁNTO TRABAJO!

August 21, 2006

El tanga de Lois.

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Os contaría lo que hice mi martes siciliano en una extensa entrada, si tuviera algo interesante que contar. Pero no. El martes volví a Madrid. Dormí en avión bastante. Punto.

Lo realmente interesante es que Lois ha querido responderme al reto del tan(g)ka. Ella no quiere publicarlo, puesto que su blog no va de blogueces sino de su grupo, así que me ha dado permiso para publicarlo yo aquí.

Aquí va: EL TANGA DE LOIS

No son tan bellos
mis recodos. Mentiras,
las traen tus ojos.
Raudas, bien avenidas:
tus manos, mis despojos.

Me encanta cómo desestructura sin saltarse las reglas, dando ese efecto de pérdida de control, de desespero. La imagen de los recodos, los despojos es también muy potente, y me recuerda a aquel poema que escribió que era algo así como ‘descubriendo mis caminos’ que era tan erótico (¿Sabes cuál digo? De las pescadillas…). Lois siempre logra sorprenderme con una poesía sencilla, íntima, pero ¡tan potente en sus imágenes!

¡Bravo Lois! A ver su V. de Verso se pica, y mejora el tuyo.

August 19, 2006

El falò

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Leyendo el blog de V. de Variopinta he visto que se me había olvidado mencionaros un desayuno bastante típico de por allí. La granita. Básicamente se trata de un granizado aunque con un hielo más fino, casi batido. Los hay de muchos sabores siendo el más tradicional el de limón. Esta granita se suele tomar combinado con una brioche, que no es más que un bollo muy esponjoso.

V. insistía obcecadamente que debía mojar la brioche en la granita, pero a mi el bollo ese tan esponjoso, tan perfecto no me apetecía mojarlo en granizado, y me lo tomaba aparte, ante la mirada reprobatoria de mi compañera. Se tome como se tome, estaba muy bueno.

El lunes fuimos por la tarde a la playa del estrecho de Messina. V. de Valor se reía mucho al verme entrar en el agua, porque a mi me dolían mucho las piedras que se me clavaban en los pies, y además a mi personalmente me cuesta mucho entrar en el agua del mar. Es cosa de la temperatura. Ella me apremiaba, con sus va, dai, ti aspetto! y yo deseaba entrar en el agua y abrazarme a su morena piel, y recorrerla bajo el agua como si esas transparentes aguas nos separasen del mundo y nos quitasen de las miradas indiscretas. Lo fantástico de la jornada es que V. de Valentía me permitió conducir su coche por las enajenadas carreteras sicilianas. Una bonita experiencia. Siempre me gusta conducir en el extranjero. Por el momento he conducido en España, Portugal, Andorra, Francia, Belgica, Holanda, Inglaterra, Italia, y la República Checa. Cuando vaya a Alemania tengo que pillar una buena autopista, y a lo que dé el coche…

Volvimos a casa mientras anochecía, un paseo atascado pero precioso. Por la noche V. de Virage me llevó a un pueblo cercano donde había una pizzería increible. Elegí la de Rúcula. Estaba fantástica. Aunque pienso que la pizza en españa se puede comer fácilmente de igual calidad. Eso sí. SUPER BARATA. Las pizzas costaban entre 4 y 6 Euros. Disfruté mucho de la cena, aunque los videos musicales proyectados me distraían. Ahora me lamento de no haberte devorado con los ojos. Asi podría recordarte, porque esa noche se puso guapísima.

Con el estómago lleno fuimos al famoso falò que se preparaba desde hacía semanas. ¿Qué es el falò? Bueno, pues desde hace años hay un grupo de gente que organiza una de las mejores fiestas que yo he visto. El camino de entrada a la playa estaba flanqueado por una hilera de antorchas, y llevaban hacia una gran hoguera (las llamas a veces superaban los dos metros de altura). La gente estaba tumbada alrededor, bebiendo sus propias bebidas. En la parte alta de la playa habían instalado unos cuantos bafles, y una mesa de DJ, que amenizaba la velada con música que fué cambiando según avanzaba la noche. Nos instalamos, y decidimos dar una vuelta. La gente estaba en bañador, y de vez en cuando se iba al mar, se daba un chapuzón y regresaba junto a la hoguera chorreándo y con los pezones duros. Y a la luz de las llamas seguían bailando. Me hinché de ver culos de pivas tremendas, y de tipos musculosos también.

Luego nos volvimos a juntar con los amigos, que habían montado una tienda de campaña y habían empezado a beber.
Allí no se bebe combinados de refresco y bebida alcohólica. Allí se bebe directamente de la botella. Si quieres mezclar, lo haces en la boca. Especial mención al combinado chupito de ron, tragas, chupito de pera, y tragas. Riquísimo. La noche se tornaba borrosa por momentos, así que nos fuimos a bailar. Y luego… la noche se hizo inolvidable, hasta que el hermanísimo T. de Tormenta avasalló y entró en la tienda de campaña que habíamos acaparado. Menudo marrón. Conocímos a la super borracha de la ex novia del hermanísimo, que no paraba de restregarsele.

Regresamos a casa a eso de las 5 de la mañana, que al día siguiente mi avión salía a las doce, y teníamos que salir de casa a las 9h. Y yo con la maleta sin hacer…

August 18, 2006

Las islas Eólicas.

Etiquetado como: Dear V., Yo yo y yo

El domingo amanecí entre besos, como todos los días de mi aventura siciliana. Qué maravilla es que te despierten así, caramba. Madrugamos un poco, así que no se alargaron lo que me hubiera gustado. Madrugamos, decía, porque nos íbamos de crucero por las islas Eólicas. En particular Panarea y Stromboli (vaya, el google maps no tiene fotos muy detalladas de las islas).

Con guía turístico incluido en unos cuantos idiomas (Inglés, Italiano, Español, Alemán, y algo que sonaba a eslavo. A los maleducados franceses que viajaban con nosotros les debió encantar esta discriminación) fuimos recorriendo el trozo de mar que separaba a Sicilia de la primera de estas islas (Panarea) a una velocidad de vértigo. Alucinante notar las olas azotándote en la cara, con ese paisaje estupendo aunque un poco nublado, y el barco balanceándose de una manera que yo pensaba que no se podía.

Al fin llegamos a Panarea, una isla con un pueblecito mediterraneo al 100%, con esas casitas bajas con grandes terrazas, blancas y redondeadas. Me recordó a los paisajes de Ibiza. Por lo visto es una isla muy pija, en la que tienen propiedades los más ricos de Italia. El pueblo tiene calles muy estrechas, y allí no hay coches. La gente se mueve o bien andando, o bien en motos eléctricas o en carritos de golf (verídico, eh?).
Nos dimos un bañito en sus transparentes aguas, en una playa con una arena de color marrón oscuro de origen volcánico. Precioso.

Luego de vuelta al barco apuntamos hacia Stromboli. Esta isla es un volcán que sigue activo, con erupciones diarias, pero que sin embargo tiene un pequeño pueblo alojado en la costa. Muy bonito, y al estilo de Panarea.
Dándo un paseo llegamos a la plaza del pueblo, donde estaba la iglesia, y allí vimos algo bastante alucinante. Estaban preparándose para hacer una procesión. Estaban sacando las figuras e instalándolas… (flipad) en un motocarro de esos de tres ruedas! Como lo leéis. Las ataron fuertemente, las adornaron meticulosamente con flores, y salieron tan contentos (con banda de música y todo) a dar una vuelta al santo en cuestión.
Os pongo el documento gráfico del evento.

 El motocarro santo

 

Después regresamos al barco, y pensamos que ya regresabamos a Milazzo. Pero no. Nos dieron la maravillosa sorpresa de que nos iban a servir unos macheroni o algo así que luego resultaron ser unos macarrones normales y corrientes, contrariamente a lo que me dijo V. de V. que pensaba que eran unos spaghetti más gordos de lo normal, y con un agujero pequeñito en medio. Lo devoré. Aunque no eran ninguna maravilla. Pero repetí. Sono un golosino, lo so.

Terminamos, y me serví un vaso más de un vino blanco de tetrabrick que nos sirvieron para acompañar a la pasta, y entonces todo el mundo salió fuera a ver las estrellas y la vista del volcán. Momento que aprovechamos para situarnos estratégicamente en una ventana, y disfrutar el uno del otro. Pero al rato se nos sentaron unos alemanes gordotes que habían robado una de las botellas, y como mi mirada de odio por interrumpir nuestro idilio de toqueteo le debió parecer una mirada reprobatoria por su comportamiento cleptómano, me sirvió amablemente otro enorme vaso de ese infumable vino. Junto con el balanceo del barco me empecé a marear un poco, así que decidí salir un poco a tomar el aire y a tirar el vino por la borda. Estaba recuperándome cuando de repente, mi querido Stromboli, enorme y negro, expulsó una buena bocanada de lava incandescente gigante que nos dejó boquiabiertos. El espectáculo se repitió unas cuantas veces. Una de esas experiencias vitales que no sé si volveré a vivir alguna vez. Inolvidable y emocionante.

En el viaje de vuelta caímos rendidos por el cansancio en los brazos de Morfeo, y tuvimos un viaje de vuelta somnoliento y lleno de arrumacos ante la cara de envidia de la alemana que acompañaba al cleptómano borachuzo.
Por la noche, tras una duchita y tal nos fuimos a una terracita a tomar un Negroni. Me lo sirvieron demasiado cargado de gin, y decidimos volver a casa.

Mañana será otro día.

August 17, 2006

Andiamo al mare?

Etiquetado como: Dear V., Yo yo y yo

Ciao chicos.

Desde que he vuelto de ese trocito olvidado de Italia que se llama Sicilia, yo no paro de saludar en italiano. Antes yo decía cosas como agur con yoghurt, stal bolo, manolo, y chao, bacalao (sí, con che ruidosa y española), y ahora me despido de mis colegas con un ‘ciao‘ sibilino y casi mafioso.

Sigo con mi relato del puente.

El sábado por la mañana despertamos tardecillo, y conocí a mis anfitriones, los padres de V. de Victoria. Gente muy maja, y ansiosos por enseñarme su modo de vida, y por hacerme sentir bien, a gusto, y cómodo. Se sorprendieron (y yo también) de que si me hablaban a la cara, y despacito, yo les entendía perfectamente, e incluso les chapurreaba mi italianini inventado. Seguro que se están partiendo de risa ahora mismo por alguna burrada que dije. Después conocí a los abuelos, que vivían justo en el piso de abajo. Sobre la casa os contaré que pocas veces he visto casas tan espaciosas y grandes como las sicilianas (en particular, las de mi love).

El edificio constaba de dos pisos, en el de abajo vivían los abuelos, y en el de arriba los padres. En la terraza vivía Laerte. Todo quedaba en familia en ese edificio.

Esto tengo que contarlo. Para comer, en mi honor, la madre de V. hizo de comida un risotto de funghi e porcini para chuparte los dedos, con unas setas recogidas por el padre de un bosque cercano. Me enamoré de inmediato (a mi se me conquista por el estómago).

Luego, por la tarde, fuimos al mare, es decir, a la playa de Milazzo. Creo que fue aquí, aunque puede que fuese más arriba o más abajo. En la playa le hice a V. for Victim unos tatoos falsos hechos con edding bastante logrados que lució orgullosa el resto del finde.

 Espalda del mio amore

 Tobillera mágica

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Luego dimos un paseo hasta la punta del cabo, y vimos un bonito atardecer. Todo muy bucólico. Y por la noche no hicimos mucho, que al día siguiente teníamos que madrugar para visitar las islas eólicas. Pero eso mañana.

August 16, 2006

Ciao, sonno Dani.

Etiquetado como: Dear V., Yo yo y yo

Estas son las palabras (las del título, hombre) que creo que más he repetido en Sicilia. O quizás han sido ‘Molto buono‘ o ‘exquisito’. (perdón por la ortografía… me guío por la oreja)

Y es que si hay dos cosas que hay que saber de Sicilia es que las familias y las amistades son numerosas, y la hospitalidad desbordante, que combinado con la cocina maravillosa que tienen por allí, se junta en un par de kilitos más (así, a ojo) en mi (cada vez más) oronda barriga.

Pero vayamos por partes, que si me pongo a desbarrar no me centro y me dejo mil cosas en el tintero.

Soy un tipo con suerte, y después de un viernes de pereza total en el trabajo, me fui ‘presto’ al aeropuerto, donde, en las taquillas de facturación, me dan la posibilidad de coger un vuelo que salía una hora antes, y además volando en primera clase. Después de dudar unas dos millonésimas partes de segundo, dije que sí, y así me largué a Roma, amplio, comiendo bien en el avión, y con asiento de ventana, además!

En Roma tuve que esperar un montón de horas al avión de enlace, así que aproveché para leerme tres cuartas partes de ‘El origen perdido’ de Matilde Asensi. Sobre el libro os diré que me recordó bastante al ‘Código da Vinci’ solo que mejor escrito. Tiene el mismo esquema general de historia, con viaje para descubrir los secretos precolombinos incluido. Pero además los personajes tienen un poquito (sólo un poquito, eh?) de profundidad, y hay cierto estilo rezumando por los párrafos. Pero me temo que se sigue quedando corto. En definitiva, un libro que entretiene, carne de producción hollywoodiense, muy apropiado para leer en una playa donde lo que uno quiere es asarse todo menos el cerebro. No es un ‘must’, pero no os aburriréis demasiado leyéndolo.

El viaje a Catania fue breve, pero recuerdo con claridad el momento en el que se divisó la costa norte de Sicilia, una costa que tenía bien estudiada gracias al Google maps. (Hay que documentarse antes de salir de viaje) Recuerdo jugar un rato a que uno de aquellos puntitos era el coche del novio de la prima de V. de Viveza, que me venían a buscar al aeropuerto (Verídico).

Cuando llegué al aeropuerto me sorprendió lo pequeñito que era. Allí las cintas por las que salen las maletas estaban asignadas a compañías, no a vuelos, por lo que leí en los carteles, así que me aposté en el de Alitalia, esperando tranquilamente mi maleta e ignorando el aviso en italiano de que lo que indicaban los paneles electrónicos era válido excepto para mi vuelo. En efecto, estuve esperando mi maleta (que giraba una y otra vez por una cinta cercana) unos tres cuartos de hora. V. for Vandal se tuvo que saltar los sistemas de seguridad para colarse en la zona de recogida de maletas, encontrarme, besarme, preguntar a una ‘amable’ empleada del aeropuerto, e indicarme la cinta correcta para que pudiéramos salir de allí.

Salimos del aeropuerto (Ciao, sonno Dani. Ciao, sonno Maria. Ciao sonno Salvatore, piacere.) y pude comprobar una de las características más curiosas de los sicilianos. Son unos suicidas al volante. Tuve miedo. Por un momento pensé que Salvatore (el conductor) quería vengarse por haber besado a su chica nada más conocerla (allí, curiosamente, no se besan, sino que se dan la mano) Como era tarde, y mi queridísima Siciliana quería que me lo pasase de muerte cada segundo en su casa, nos fuimos alegremente (a unos 200km por hora) a Taormina, un precioso pueblo encaramado en lo alto de una montaña a pie del mar, donde trabajaba el hermano de V, que apodaré T de Tormenta.

Estuvimos paseando por allí un rato, esperando que T. terminase de trabajar. Pero tardó demasiado, y cuando nos vimos Salvo y su novia María tenían sueñecito, y aún quedaba un rato de carretera hasta llegar a casa. Así que tuvimos una breve conversación con el hermanísimo, y nos volvimos al coche. Menudo figura el hermanito. Una de las personas más cariñosas y con más ansia por conocerme de los que he conocido por allí. Muy viva la vida y muy guapete. CHICAS: Está soltero.

Esto se está alargando más de lo que pensaba, así que mañana os sigo con el relato, que tela marinera.

August 11, 2006

Sicily

Etiquetado como: Noticias frescas, Yo yo y yo

Hoy, a las 17h45′, estaré (espero) subido en un avión rumbo a Roma, y allí cogeré otro rumbo a Catania, Sicilia. Allí me encontraré con mi italianísima V de Visita, su prima y el novio de la prima. Me recogerán del aeropuerto (espero) y en ese instante comenzará el fin de semana que espero (una vez más) sea el más intenso del verano.

Bailaremos, nadaremos, pintaremos pieles, visitaremos, comeremos mucho y bueno, besaremos, besaremos y amaremos.

Así que no esperen (je) nada de mí hasta el martes o el miércoles.

Yo, en cambio, puede que me tome un negroni a vuestra salud, y al saborear algún limoncello (Foed, guapa, lo he escrito bien?) tal vez me acuerde de la blogosfera. Tal vez.

(Espero que me sienten bien)

¡Ciao!
emoticon






















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